¿ Por que consumo productos apicolas ?

 Razones para consumir miel y los demás productos procedentes de la apicultura respetuosa con las abejas.

 Consumo miel, própolis y los demás productos apícolas porque intento transmitir que las abejas son imprescindibles, además de por salud.

Hola, potihólicas:

 En esta entrada voy a desnudar un poquito mi alma, cosa que no me gusta hacer ante extraños. Lo que os voy a explicar no va a sorprender a quienes me conocen personalmente, pero sí a quienes creían que «Mapachito» es sólo una geek un poco entrometida. No os marchéis, el tema va de abejas y de por qué, pese a usar cosmética vegana, sí empleo para el cuidado de la piel productos con miel, cera o própolis, por qué los consumo, cómo los elijo y por qué, humildemente, considero que los veganos, entre quienes cuento con grandes amigos, deberíais leer esto también, pues no todo es blanco o negro, sino que existe una gama continua e infinita de grises.

 Os cuento, hace ya más de diez años asistí a un congreso mundial de Bioética donde conocí a gente tan «loca» como yo. Entre sus asistentes había incluso premios Nobel, y casi todos eran catedráticos, todos me trataron como si fuera uno de ellos y me di cuenta de que yo no era la única Quijote con esas inquietudes. 
 Tras ese congreso vinieron más, hasta que tuve que dejar de asistir por no poder desplazarme. Pero en ese primer congreso para mí, el segundo que se celebraba ( yo había querido asistir al primero pero me resultó imposible ) adquirí el mismo compromiso que la mayoría de los asistentes: sería una activista pacifista que intentaría defender los derechos humanos y la biodiversidad por encima de religiones o ideologías. Diría las cosas con claridad, con pasión incluso, pero sin llegar jamás al insulto. E intentaría conseguir una sociedad donde la gente piense por sí misma para, de esa manera, evitar atropellos. El poder reside en la mayoría, no en los políticos, al menos en democracia. Pero si la mayoría está dividida o se mueve de manera individualista, apaga y vámonos.
 Por eso intento haceros pensar cuando adquirís algo en si os pueden estar engañando o no, es sólo una de mis múltiples estrategias para llevar a cabo junto con un nutrido grupo de personas de todas las nacionalidades aquel compromiso al que fui invitada y abracé de buen grado. Y por eso me veréis defendiendo causas diversas, como en estos momentos puede ser la lucha por la supervivencia del lobo ibérico. En realidad lucho más que por el lobo, lucho por el equilibrio de los ecosistemas que habita, por lograr una sociedad más sensibilizada para con otras formas de vida y porque el ser humano no se vaya desprendiendo de lo poco que nos queda de «animal irracional».
 Otro de mis frentes activos es el de las abejas. Las abejas se están extinguiendo, y con ellas desaparecerán la mayor parte de las formas de vida superiores que conocemos, incluida la especie humana. No es que me parezca que la extinción de la especie humana sea algo tan malo, pero aún me queda algo de instinto biológico. Así pues, ruego la reflexión sobre el tema de las abejas a todo el mundo, en especial a quienes tengan hijos o sobrinos que heredarán el planeta si no nos lo hemos cargado antes.
 Las causas de la muerte masiva de abejas no son del todo conocidas, hay mucho secretismo, aunque hay dos candidatos en el punto de mira y son un grupo de pesticidas llamados nicotinoides, y las ondas de los móviles, las wifis, etc. De todas maneras, yo a ciencia cierta no sé cuál es la causa, y como yo está mucha gente.
 Consumo productos apícolas por sus propiedades medicinales, pero también para gritarle a esta sociedad capitalista que quiero un mundo con abejas. Aquí es donde los veganos me van a discutir, y yo les contesto con total respeto que mi abuelo paterno tenia colmenas por afición y amaba a sus abejas, las respetaba, se emocionaba si nacía una reina, e incluso las podía manipular sin protección alguna porque le conocían. No las explotaba, de ellas obtenía miel y cera para el consumo en casa y poco más, pero no les retiraba su alimento para el invierno, como algunos argumentan, sólo el excedente. En realidad él disfrutaba pasando tiempo con sus abejas, sin más.
 Yo consumo productos apícolas, como he dicho, pero no cualquiera. Intento que sólo entren en casa productos o bien artesanos, de personas como mi abuelo aunque se ganen la vida con ello, pero que tengan un gran respeto por su entorno, o preferentemente ecológicos, dado que con ello contribuyo a asegurar de paso la existencia de grandes extensiones de prados libres de los temidos pesticidas. Y digo temidos porque en la facultad de química no había ni un solo libro sobre el tema, mientras sí existían sobre fertilizantes o incluso transgénicos. Lo poco que sé de los pesticidas se lo debo a los asistentes a aquellos congresos de Bioética y, de verdad, da miedo.
 Las aplicaciones de los productos apícolas ecológicos en cosmética son más que milagrosas. Mismamente, una heridita cicatriza mucho mejor si se aplica un poquito de miel ecológica sobre ella, cosa que no sucede con las mieles de supermercado, adulteradas hasta la saciedad. Los productos con própolis ayudan a evitar infecciones en pieles dañadas y constituyen de por sí un tratamiento efectivo en casos de acné, o incluso cuando se presenta una gingivitis. La cera, la buena, aisla la piel del medio pero a la vez en antiséptica y cicatrizante, pues tiene unas cantidades de vitamina A desorbitadas. Los microbios, al menos la mayoría de ellos, no sobreviven más de media hora en miel pura, y todo eso se lo debemos a un humilde insecto que deja su vida cuando se siente amenazado, pues su picadura es mortal para la pobre abejita. En serio, ¿ no creéis que debemos mucho a las abejas ? Ellas polinizan las plantas mejor que cualquier otro insecto, recorren kilómetros en busca de néctar, preservan la biodiversidad de la parte más baja de la pirámide alimentaria y sostienen ecosistemas enteros.
 Estoy nerviosa. Voy a enviar un link a esta entrada, en privado, a dos personas comprometidas con temas de Bioética pero a quienes no conozco personalmente ( son quienes más pueden saber del tema de la extinción de las abejas ). Una de ellas puede que jamás llegue a leer esto, pues no tengo forma de contactar personalmente y debo recurrir a un intermediario. La otra creo que podrá hacer un huequecito en su apretada agenda. Si me dan alguna solución adicional para gritarle al mundo que queremos abejas, editaré esta entrada.
 Por cierto, no consumo productos con veneno de abeja, en eso coincido con mis amigos veganos. Aunque no soy hipócrita, yo sufro de grandes dolores crónicos, y si fuera la única solución, recurriría al veneno de abejas ( haciéndome antes las pruebas de alergia ). Me sentiría culpable pero lo haría.
 Os agradecería a quienes habéis leído este tocho de entrada, en especial a los veganos, que me comentaseis vuestras impresiones al respecto.
 PD: lamentablemente no procede que hable de la problemática del lobo ibérico en esta bitácora, pero si alguien tiene interés por tener fuentes documentadas puede escribirme a mi mail público, mapachitoblogger»arroba»yahoo.es, y yo misma le informaré y le pondré en contacto con las personas que más al corriente están del tema.
 Besitos de mapache potihólico 🙂
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12 comentarios

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  1. Me parece una entrada súper interesante… yo hasta ahora trataba de no usar productos con cera de abejas y tu entrada me da mucho que pensar…

    De lo que nunca he oído hablar es del veneno, voy a buscar información porque me has dejado con la intriga!

  2. Sí, no todo es blanco o negro, a mí me parece que esta es la mejor manera de protegerlas, aunque suene un poco retorcida.

    El veneno se usa para calmar algunas enfermedades que cursan con dolor, y esto ya no estoy segura, no sé si también en enfermedades coronarias. Te provocan la picadura de dos o tres abejas, cada ciertos días o semanas,y las pobres mueren destripadas. Y sí, algún cosmético hay con una pequeña proporción de veneno de abeja, aunque desconozco su función. Lo malo es si se pone de moda :S

  3. Había oído que había menos abejas, que se extinguen…pero no creí que fuera de inmediato, y la verdad que las abejas cumplen una función importante!

    Dicen en los pueblos, que si te pica una abeja es bueno para la salud, yo alucine porque no entendía el porque me decían eso :/

    Por qué están desapareciendo las abejas ? 🙁

    Besos

  4. Me encanta tu compromiso con el mantenimiento de la naturaleza y la protección de sus recursos. Desde luego, apoyo tu causa y a partir de ahora veré con otros ojos los productos apícolas. En mi zona todavía quedan pequeños productores que crean auténticas maravillas con los productos de las abejitas.
    Besos

  5. En Asturias también quedan, y creo que constituyen la esperanza para la supervivencia de las abejas, al menos hasta que la sociedad se mentalice, si es que aún queda tiempo…

  6. Hombre, si eres alérgico una picadura de abeja te provoca un shock anafiláctico y mueres en minutos. Si no lo eres, un número reducido de picaduras no es malo. Cuando se aplica la terapia esta del veneno se controla no sólo la cantidad sino la zona y la frecuencia.

    En cuanto a las causas, he apuntados a las dos que cuentan con más dedos señalando: los pesticidas, o bien todos o bien un grupo concreto llamado pesticidas nicotenoides, y las ondas de móviles, GPS y demás. Dicen que estas últimas alteran la percepción de las abejas, por lo que en los "bailes" que hacen para indicar a las otras dónde hay alimento, meten un poco la patita y que por eso mueren tantas. Yo no lo sé. Hay personas que conocen la causa exacta pero se callan porque, sea como fuere, hay intereses económicos detrás y la soberbia del ser humano pensando que podrá sobrevivir sin abejas. Una de las personas a quien voy a enviar esta entrada, posiblemente quien no llegue a leerla, puede tener contactos que se atrevan a hablar alto y claro sobre el tema, o recomendarme la lectura de artículos en revistas especializadas. Lo dicho, si me proporcionan alguna otra idea, edito la entrada. Y si alguien tiene más ocurrencias, por favor, que las exponga.

  7. Opino como tú, hay un gran degradado de grises en todo esto, y creo que una extracción controlada, desde la conciencia y el entendimiento de que el exceso tiene un riesgo, no me parece que se sobreesfuerce la propia naturaleza de las abejas, no se les hace daño ni mucho menos. Hablo desde el conocimiento: yo consumo "miel de casa", tengo la suerte de que los abuelos de mi novio tienen sus propias colmenas y sacan lo justo para familiares y amigos. De hecho, también mi novio sabe "estar" con ellas, sabe cómo tratarlas, y es un friki de esa "inteligencia social" que tienen, que es una pasada, dicho sea de paso. Gracias a él había escuchado ya eso de que si se extinguen las abejas vamos jodidos y, aunque en general nos estaría bien merecido por tantas y tantas razones, no sobra un mínimo de preocupación y difusión por y para esta causa. ¡Me encanta que hayas sacado el tema! 🙂

    También quería recalcar otra cosa, para todo el que llegue a leer esto: no es lo mismo miel, que la miel de las grandes y conocidísimas marcas, igual que no es lo mismo un zumo de limón que Fanta. ¡Naaaaada que ver!

    ¡Un besín!

  8. Como siempre me encantan tus entradas y llevas toda la razon del mundo!
    Yo siempre uso miel natural por ejemplo para hacerme una mascarilla para la cara porque definitivamente es lo que me estabiliza el tema de la piel grasa, sin duda alguna no sabemos lo que tenemos con las abejas, que verdad mas grande que el ser humano se lo acabara cargando todo!

    -ShadowGrey MakeUp- Cosmetica NO testada en animales-

  9. Te agradezcio mushísimo tu interverción y te voy a un pedir un pequeño favir: que le preguntes a tu novio o a su familia qué más puede hacer el urbanita de a pie por las abejas. Puedes colgarlo en tu blog y yo lo difundo ;), o enviarme un mail, edito la entrada y te enlazo.

    Muy acertada tu comparación del zumo de limón y la fanta. Cuando yo nací mi abuelo ya no tenía colmenas porque habían vendido la pequeña finca donde estaban. A los 8 años en el colo tuve que hacer para el día del padre un trabajo sobre el mundo de las abejas, muy completo, y mi madre insistió en que se lo enseñásemos a mi abuelo porque se iba a emocionar. Yo no entendía por qué si no habia miel casera y recogida por alguien a quien conociese personalmente él no comía miel ( ahora claro que lo entiendo ). Y añado, me pasé años consumiendo miel por recomendación médica porque padecía mucho de faringitis. Se supone que era la mejor miel comercial, pero nada me hacía. Desde que consumo miel casera o miel ecológica, con sólo una cucharilla al día problema resuelto. Puedo ponerme mala una vez al año, pero lo paso sin antibióticos incluso, con una sopa medicinal china y luego con infusiones de tomillo y jengibre edulcoradas con miel de la de verdad.

  10. Mi padre, que era mi abuelo paterno. De ambos abuelos aprendí el respeto por la naturaleza, una lástima que desde hace ya bastantes años sólo me quede uno vivo.

  11. Creí que eras vegana estricta. Sí, hay cosas que se pueden curar con miel y sino ya tienes que tirar de medicamentos. Pues te aconsejo que no le compres miel a cualquiera y que no al compres en supermercados las típicas marcas, seguro que tus mascarillas se vuelven mucho más efectivas y de paso se ayuda en el tema éste más que con las mieles comerciales ( que nunca es miel pura lo que te venden ).

  12. No tenía ni idea de lo mucho que nos aportaban las abejas

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