Aceite de Avellana, Usos y Propiedades

 El aceite vegetal de avellana es apto para todo tipo de pieles, incluso los cutis grasos.

 Descubre las propiedades cosméticas del aceite de avellana y sus beneficios en caso de piel sensible.

 Hoy vengo a hablaros del aceite de avellana, mi aceite vegetal de base favorito. El que sea mi preferido no quiere decir que sea el más indicado para otras personas, de ahí el post.
 El aceite de avellana es muy rico en al ácido graso omega 6 y en minerales que contiene el fruto seco, como el magnesio. Lo cierto es que las mezclas de ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6 y del ácido graso no esencial omega 9 está muy extendido en el cuidado de las pieles más sensibles y atópicas. De hecho, cada vez más pediatras recomiendan sustituir el típico aceite de bebé, que yo jamás usaría con una criatura, por el aceite de almendras dulces, o si entienden un poco de fitoterapia, por el aceite de avellana, siempre y cuando no se sea alérgico a los frutos secos.

En efecto, los aceites de almendras dulces y de avellana se parecen mucho en cuanto a textura, su viscosidad es similar y son de los que mejor penetran en la piel, hasta capas más profundas. Nada que ver, por ejemplo, con el aceite de oliva virgen o con el aceite de rosa mosqueta de primera presión en frío, que requieren de un masaje incluso y pueden dejar la piel brillante o, en algunos casos, grasienta.

 

 

 

El aceite de avellanas se absorbe en una piel normal, la candidata ideal junto con los cutis mixtos, en unos pocos segundos y no deja residuo. Por supuesto, hay que controlar la cantidad, yo uso cuatro o cinco gotas para rostro, cuello y contorno de ojos.

 

 

Sí, el aceite de avellanas puede usarse sin temor en el contorno de los ojos, en la zona inferior, y excelente para dar elasticidad a la zona sin sensación de grasa. Eso sí,  este aceite cosmético no borra ojeras ni disimula el cansancio.

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Lo bueno del aceite de avellana, el motivo por el cual lo recomiendan tanto los pediatras, es por sus propiedades calmantes. Sí, alivia las pieles irritadas sea por el motivo que sea, desde una dermatitis de pañal hasta la piel expuesta a inclemencias meteorológicas. No es un corticoide, no hace milagros, pero su riqueza mineral unida a su perfil de ácidos grasos hacen que el aceite de avellanas sea bastante más calmante que el agua termal. Además nutre, humecta y cuida la piel, dejándola suave y elástica si la tenéis normal o mixta ( mi piel es normal ).
 Lo que más me gusta además de su ligereza es que no produce acné (el aceite de avellanas no es comedogénico ), en absoluto, ni deja residuo graso. En el escote es una maravilla, porque además de elasticidad aporta a la delicada piel de esta zona una suavidad increíble ( guiño, guiño ). Y sólo me lo aplico una vez por semana, unas 8-10 gotas, a modo de cuidado extra.

 Para finalizar, si usáis aceites esenciales, el aceite de avellana será uno de los mejores conductores, por su poder de penetración en la piel. Un aceite vehicular perfecto para cualquier tratamiento de aromaterapia. El precio de un frasco de 100 ml de calidad puede ir de los 7 a los 14 euros ( bio ), pero os va a durar una eternidad.

El aceite de almendras dulces es mucho más económico, al menos en formatos grandes, por lo que mi consejo es que si vuestra piel es propensa a irritarse o está muy expuesta y es normal o mixta, probéis con el aceite de avellana. En cambio si vuestra piel es normal pero no tenéis problemas de irritaciones, picores, etc, seguramente os irá igual de bien el aceite de almendras y os ahorráis unos eurillos. El aceite de almendras también se puede aplicar en el contorno de los ojos cuando es puro, con un efecto similar al aceite de avellana. Y ambos sirven como desmaquillante de ojos para máscaras waterproof, ¿ se puede pedir más ? Recordad, pedid siempre vuestros aceites bio o, si no puede ser, al menos de primera presión en frío.

 Besitos de mapache potihólico 🙂