Ocho tips ecológicos y tres disculpas

Consejos para una vida más eco. Disculpas más usadas que perjudican al medio ambiente.

 Hola, potihólicas y potihólicos:

 De un tiempo a esta parte hay un boom de la cosmética ecológica ( y de la que finge serlo ). Personalmente estoy encantada porque esto me permite elegir entre varias marcas, comparar precios, buscar promociones, etc. Aunque además del producto en sí hay aspectos eco que no siempre se cuidan, de manera general. Voy a recopilar los que me parecen más evidentes.

 – Burro grande ande o no ande. Con esto me refiero a que siempre generará menos residuo un envase de una capacidad que dos envases de la mitad. Por suerte en este punto hay motivos económicos que incentivan la compra de formatos familiares, aunque no todas las empresas lo ponen en práctica. No se trata de comprar más de lo que nos dé tiempo a usar cómodamente, pero siempre me pregunto por qué si en casa compramos los champúes que nos van bien de tres en tres y de cuatro en cuatro a nadie se le ocurre sacar formatos familiares para personas fieles. El aceite de almendras dulces lo compro en formato de medio litro, y a veces me pregunto si me daría tiempo a usar uno superior. Y me contaron el caso de una casa donde viven varias personas con problemas de piel que usan aceite de argán para todo y lo compran en tamaño de litro para luego hacer sus propias mezclas con el gel de ducha, las hidratantes, etc. Ni que decir tiene que detesto las monodosis, salvo en productos que se usan de manera esporádica.

 – No comas con la vista. Este punto es complicado de por sí porque la cosmética es uno de los sectores del mercado donde más se emplea la imagen como reclamo. Y no digamos en fechas señaladas como comerciales, con los estuches que son todo caja y residuo. ¿ Sabéis que en bastantes ocasiones lo que más cuesta de un perfume por poner un ejemplo, es el envase ? Pagamos por un frasco que ni siquiera es rellenable. Y en muchas ocasiones los mejores productos se venden en envases sencillos, de líneas limpias, menos llamativos pero más funcionales.

 – A la hora de regalar, yo prefiero optar por presentaciones funcionales. Por ejemplo, suelo usar una bolsa bonita de estas de papel plastificado en lugar del papel de regalo convencional. La persona que recibe el obsequio al menos tiene cómo llevarlo cómodamente a su casa e incluso dónde llevar otros regalos que reciba, y es casi seguro que reutilizará la bolsa si tiene un tamaño cómodo. Cuando regalo varias cosas pequeñas suelo presentarlas en una cesta de mimbre, que siempre suele hacer servicio, o si son infusiones la presentación serán unas latas de té conjuntadas. Puede que esto os parezca raro, pero hay culturas donde los regalos se entregan sin envolver. Yo me quedo en un punto intermedio.

 – Hay envases con valor. Enlazando con los puntos anteriores, algunos envases rellenables pueden ser muy cómodos y no veo por qué tirarlos al terminar un producto, salvo cuando ya se acumulan varios, como es lógico. Entre mis preferidos están los vaporizadores rellenables, que lo mismo sirven para una colonia que para un tónico o agua floral, y los dispensadores de jabón de manos o similar. Estos últimos resultan muy cómodos para dosificar gel de aloe vera o algunos aceites corporales. También me gusta tener un par de frascos normales, de plástico de 50 ó 100 ml vacíos para rellenarlos con gel de ducha o champú cuando proceda y no ir cargando con los tropecientos frascos que suelo usar. Todo esto parecen cosas de Perogrullo, pero mucha gente tira estos envases y luego va a los bazares a comprar otros igualitos. Si es para ti, ¿ qué más da que tenga una etiqueta de otra cosa ?

 – Toallitas, para emergencias. Ya no se ve tan habitual, pero recuerdo cómo cuando se pusieron de moda las toallitas desmaquillantes había gente que las usaba a diario. Pues bien, este es uno de los productos beauty que más residuo inútil genera. Es cierto que son cómodas, es cierto que a veces una se siente perezosa, pero es mejor dejarlas para emergencias. Además nunca un producto todo en uno va a ser tan adecuado como una rutina en varios pasos personalizada.

 – Existen en cambio otras toallitas que sí son ecológicas. Las toallas pequeñas y suaves de toda la vida. Cuando comencé a maquillarme mi madre me regaló un par para desmaquillarme con ellas, un día se usa una zona, al otro otra diferente, y cuando ya está como si hubiera venido de la guerra se lavan y vuelta a empezar. Reconozco que para desmaquillar los ojos prefiero los discos de algodón porque las toallas suelen acabar resultándome un pelín ásperas, pero para eliminar la base de maquillaje no hay nada mejor, desde mi punto de vista.

 – Sí a las emociones fuertes. O mejor dicho, sí a la intensidad, sí a lo concentrado. Hay productos donde el ingrediente mayoritario es agua y en muchas ocasiones agua que se añade a posteriori al cosmético para aumentar su volumen. Eso implica gasto en envases y en transporte, no sólo por el peso sino porque en un mismo cargamento caben muchas menos unidades. ¿ Y por qué añaden tanta agua ? Pues en ocasiones para cambiar la textura y hacerla más agradable al consumidor, pero en otras sencillamente porque da más beneficio vender un producto aguado en envase grande que el concentrado en el envase correspondiente. Creo que se entiende que este punto no va en contra del “burro grande ande o no ande”.

 – Y para finalizar, rebusca en tu despensa. Aún recuerdo la sorpresa que llevé al probar un truco de las chicas de Denenas, donde contaban cómo la parte interna de la piel de la chirimoya es un excelente exfoliante. La piel se tira, pero cuando hay chirimoyas en casa ese día me exfolio el rostro y escote de esa manera. Funciona a las mil maravillas y es gratis.

 Y ahora vayamos con los consejos engañosos, esos que me ponen de malas pulgas.

 – Usar un todo en uno no es más ecológico si el envase es del mismo tamaño. ¿ Qué más da un frasco de champú y uno de acondicionador que dos frascos de champú con acondicionador ?

 – No todo lo natural es inocuo, ni todo lo natural es no contaminante. Todo lo que va por el desagüe o a la basura es un residuo y en muchas ocasiones resulta complicado de manejar. Por ello me cabrea bastante que hablen de maquillajes minerales como lo más en ecología, por no hablar de que todos los maquillajes en polvo son básicamente de origen mineral, sólo hay un cambio en algunos pigmentos entre unos y otros. Tampoco es normal verter aceite por el desagüe, ni de cocinar, ni de uso cosmético, independientemente de que contenga trazas de pesticidas o no.

 – No existen lacas de uñas ecológicas, que no os engañen. Ningún esmalte de uñas es respetuoso con el medio ambiente. Las puede haber más o menos tóxicas para la salud, eso sí. Sí, apredreadme, soy una friki de las lacas de uñas, pero al menos soy consciente de mi “pecado”. Es que cada vez que leo lo de laca de uñas ecológica me quedo en plan “¿mande?” 0.0

 – Las compras on line no suelen ser ecológicas, por lo que es mejor hacer pedidos grandes o comprar entre varias personas, para ahorrar emisiones de gases generados por el transporte. Claro que tampoco es tan malo como lo pintan si tenemos en cuenta que ese mismo producto va a recorrer casi el mismo camino hasta llegar a la tienda de tu barrio, y en una tienda on line se ahorra luz, por ejemplo.

 Creo que sería muy interesante si entre todos hacemos un pequeño conjunto de gestos sencillos para consumistas de este mundillo que, sin suponer sacrificios espartanos, ayuden a reducir un poco nuestra huella ecológica. ¿ Quién se apunta ?

 Besitos de mapache potihólico 🙂

3 comentarios

  1. A mi también me gusta guardar envases y reutilizarlos, los de muchas cremas y mantecas me sirven para mil cosas, es tan sencillo como ponerles una etiqueta y listo, aunque no sea su envase original lo importante es que nos sea más funcional o que nos ocupe más espacio.

    Es cierto que muchas cosas nos entran por los ojos, hay envases preciosos que se pagan con creces y productos fantásticos en envases más normales que son más baratos por eso mismo, han invertido en calidad pero no en superficialidad.

  2. Eres nuestro particular duendecillo de la conciencia ecológica. La verdad es que en general hacemos bien poco de todo lo que podríamos. Yo particularmente odio el sobreempaquetado, por lo que suelo rechazar las monodosis.
    Besos

  3. Son buenisimos estos consejos Mapachito, y de mucha lógica jeje, ahora que estoy haciendo mis potis caseros también guardo los envases de los comprados para meterlos dentro 😀 así además se ahorra un dinerillo jeje, todo lo que se pueda guardar mejor que mejor, hasta las mondas de las patatas como abono de las plantas! ^^

    Si es verdad que esto de la cosmética ecológica parece estar de moda, me da un poco de miedo que ahora las marcas empiecen a abusar de este termino con patrañas como hacen en tantas ocasiones…

    Un besazo guapisima!!! 🙂

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