Te verde de sidra dulce

 Muy buenas:

 Por fin puedo hablaros de mi último vicio, el té verde de sidra dulce. Bueno, en realidad se llama té verde llagar asturiano pero a mi me sabe a sidra dulce, al zumo de sidra asturiana antes de fermentar, con su toque dulce y a la vez su puntito ácido. ¿ Queréis saber dónde he encontrado esta rareza ? Pues, como es lógico, en una tetería de mi tierra, concretamente en Don Granel ( Oviedo, calle Aureliano San Román nº 38, por la zona del Campus de Humanidades del Milán ). Y si os preguntáis que lleva esta mezcla de infusiones o que beneficios tiene para la salud, seguid leyendo.

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 El té llagar asturiano es un té verde sencha aromatizado con manzana verde, al que se le añaden trocitos de manzana, uvas pasas, manzanilla y flores de aciano, para dar un sabor muy especial. A mi me encanta, claro que como soy asturiana, puede que no sea muy objetiva ji ji ji. Pero, hablando con la cabeza y no con el corazón, es cierto que la manzana es una fruta que no se porta muy bien en las infusiones, da poco sabor, y sin embargo este té verde sí sabe a manzana, a las manzaninas pequeñas que se recogen al final del verano. Esta variedad me resulta tan agradable que la tomo bien cargadita, para disfrutar de un sabor aún más intenso, y de su aroma. mmmm. En cuanto a su aroma, no es el de la manzana verde sino más dulce, ¿ tal vez a tarta de manzana ? Ñam, ñam, acabo de tomarme una taza y ya quiero otra de escribir estas líneas.

 La manzanilla no es un ingrediente mayoritario, por lo que apenas se aprecia su sabor. Pero al ser el té verde antiinflamatorio y digestivo al igual que la flor de manzanilla, el resultado desde el punto de vista terapéutico se mantiene. Las pasas aportan el toque dulce, y se pueden comer tras colar la infusión, como sucede con todas las frutas de este tipo de infusiones. Yo suelo apartar las frutillas y añadirlas a la infusión, siempre que no sean muy menudas.

 Para terminar, han añadido flores de aciano. Las flores de aciano no es que aporten un gran sabor, más bien se usan porque su color azul intenso resulta visualmente atractivo. Pero da la casualidad de que estas florecillas de color índigo son un poco como las de lavanda o las de manzanilla, que sirven para todo, se usan acompañando a otras plantas medicinales en diversas infusiones. Por sí solas no tienen la suficiente potencia.

 No me gustaría terminar esta entrada sin comentar que este té verde tiene un matiz muy adecuado para quitar la sed, y a mí me gustan tanto frío, la forma habitual de consumir los tés frutales, como templado. Vamos, que no se nota que estoy chiflada por esta mezcla, no… Y, para los amantes de los sabores más fuertes y los astures infusioneros como una servidora, os comento que en Don Granel tienen también un té negro pastel de castaña. por si queréis vivir un amagüestu alternativo.

 Besitos de mapache con vicios muy saludables.