Se hace saber

 Hola, potihólicas y potihólicos:

 Se hace saber que me siento extraña cuando leo a la mayoría de blogueras de belleza, maquillaje y moda. Será porque yo no he evolucionado o involucionado, según se mire, y para mí un blog sigue siendo un hobby, aunque siempre he respetado y animado a quien pueda ganarse la vida con ello. A nadie le amarga un dulce, y menos con los tiempos que corren.

 Me siento rara porque no comparto ni llego a entender los objetivos de muchas blogueras de estas temáticas, por suerte para mí y mi hobby no todas. Hasta tal punto que en una ocasión, hablando con gente ajena a estos mundos frívolos pero siendo ellos blogueros, una persona dijo con desprecio que mi blog era de belleza. Me quedé un poco sorprendida y aclaré que en mi caso es más de cuidado de la piel y de las chorradas que me pasan con los esmaltes de uñas, que me gustan más que a un tonto un lápiz. Pude ver el  alivio en las caras de los otros presentes y cada vez lo entiendo más. Se debían creer que les tocaba tratar en la vida diaria con alguien con una escala de prioridades muy poco comprensible para ellos ( y para mí ).

 A veces se acercan a este blog o a mis cuentas en redes sociales blogueras de la nueva hornada, y creo que ellas también deben llevarse un buen susto. Porque no sigo el nuevo protocolo en la blogosfera de estos temas, con lo cual debo ser un ogro o algo peor. Por eso se hace saber que soy una bloguera de la vieja escuela de las bitácoras y que me niego a cambiar. O que si un día cambiara sería porque a mí se me apeteciera y no por intentos de presiones externas.

 Se hace saber que soy un espíritu libre en lo referente a estos temas.

 Besitos de mapache ( es una forma habitual que tengo de despedirme, nada nuevo bajo el sol ).