Mi balsamo tibetano, de Natur Nua

 Bálsamo tibetano de Natur Nua, para tratar de forma externa el dolor muscular o articular.

 Hola, potihólicas:

El otro día fui a la tienda de Marta, Naturissim, a hacer acopio de aceites y otras cosas para afrontar el frío, y uno de los productos que se vino conmigo fue el bálsamo tibetano de la marca Natur Nua. Marta en su tienda dispone de dos o tres marcas diferentes: Natur Nua, Naturset y Propol-Mel, junto con alguna cosilla más. Y estas marcas trabajan tanto con productos de cosmética natural como con preparados para curar o aliviar divesas afecciones, como es el caso del bálsamo tibetano, que pertenece a la línea deportiva de Natur Nua y se trata de un producto 100% natural, elaborado a base de aceites de acción sinérgica diluidos en una base de aceite de girasol y conservados gracias a la adición de vitamina E y de una buena cantidad de cera de abejas.
 Cuando abrí la tapa de rosca y retiré la pestaña protectora me llevé un alegrón, pues la textura de este producto es muy parecida a la de los bálsamos labiales que una servidora hizo alguna vez tiempo atrás: se trata de un producto sólido, que requiere dejar unos segundos la yema de los dedos para que, con el calor corporal, se derrita una pequeña cantidad de producto. Así es que los 50 ml cunden una barbaridad.

 Llevo aplicándomelo en cuello y hombro casi un mes, y mirad aún cómo está

 Sí, no me olvido de las aplicaciones, pero antes debo deciros que el producto, además de tratar dolores musculas o articulares ligeros o moderados, como los que puedan producirse por un enfriamiento o por alguna contractura consecuencia de la práctica deportiva, deja la piel de lujo.
Si miramos sus principiso activos encontraremos:
Caléndula: esencial en el cuidado de las pieles más sensibles.
Arnica: una planta de propiedades rubefacientes muy efectiva tanto en el tratamiento de dolores y enfriamientos como a la hora de evitar hematomas. El árnica crece en las montañas, y entre quienes llevaban a las vacas o a las ovejas a pastar al monte lo más habitual si uno se daba un traspiés era pillar unas flores de árnica, machacarlas y aplicar el emplasto allí mismo, para que la cosa fuera lo menos seria posible.
Hipérico: El aceite de hipérico, además de para tratar quemaduras, se emplea para dar friegas en caso de lumbago o ciática.
Mentol y alcanfor ( el vegetal, no el químico ): se usan para el tratamiento de molestias leves en músculos y articulaciones.
Pino y ciprés: Por si sólos no se suelen emplear, pero son ingredientes habituales en mezclas como ésta para ayudar a combatir el dolor provocado por enfriamientos, artrosis, reuma..
Lavanda y romero: otras dos plantas que además de cuidar la piel calman los dolores cuando se aplican mediante un masaje.
Clavo de olor: su aceite esencial es anestésico local, y a su vez es una sustancia muy yang, lo que trasladado a la terminología occidental viene a decir que ayuda al organismo a entrar en calor y a combatir dolencias relacionadas con el frío o la humedad.
Cajeput: Un árbol emparentado con el del aceite de árbol de té, aunque se suele usar de nuevo mezclado con otros, para potenciar sus efectos, entre los cuales se encuentra el de tratar dolores musculares suaves.
¿ Os habéis fijado en una cosa ? La mayoría de los ingredientes son mediterráneos, por lo que es posible que este producto sea la versión europea de los auténticos bálsamos tibetanos. En realidad, su presentación y su olor es el mismo, pero a veces hay problemas con algún ingrediente porque, por desconocimiento o por interés, no siempre sanidad da luz verde a la venta de ciertas plantas medicinales. Sea como sea, el producto a mí me resulta bastante efectivo, y como se puede aplicar todos los días por estar exento de toxicidad ( cosa que no ocurre con la mayoría de preparados de este tipo, que se venden alegremente sin un prospecto ) pues aunque no pueda con mis problemas del cuello sí me viene bien para cuando me hago alguna contractura muscular como consecuencia de tener la zona a la virulé y de un especialista médico que mandó a su gemelo el día que hizo el juramento hipocrático y deniega las solicitudes de mi médica de cabecera para retomar la rehabilitación ( y no realiza seguimiento de lo mío, vamos una joya ).
 La única pega que le veo al producto es que se toma poquita cantidad de cada vez, y si alguien desea aplicárselo en zonas muy extensas, va a necesitar un rato. Y una advertencia, tras aplicarlo, lavaros las manos, que yo antes no lo hacía, me llevé sin darme cuenta la mano a un ojo y…picaaaa XD.
 El precio del bálsamo del Tibet Natur Nua 50 ml, que os repito, duran y duran y duran, es de 13.80 euros.
PD: Sé que esto no es un poti, pero también sé que hay gente a quien le interesa conocer estas cosillas, que funcionan mejor que los linimentos de farmacia convencionales.
 EDICION: Edito esta entrada porque he visto que ha llegado alguien desde google buscando «bálsamo tibetano embarazo». Por su composición estoy casi segura de que no es recomendable su uso durante el embarazo ni la lactancia, pues contiene algunos aceites esenciales como el alcanfor y el cajeput que no se incluyen dentro de lo que podemos llamar cosmética segura durante el embarazo. Claro que si quien ha venido buscando esta información sufre un dolor serio y se pregunta si puede intentar aliviarlo con este producto, me repito, que pregunte a su médico ( esta vez no a un farmacéutico ). Y de paso le aconsejo probar los sacos de semillas estos que se calientan en el microondas o se meten en una bolsa de plástico en el congelador, porque eso seguro que no está contraindicado en mujeres embarazadas o lactantes.

 Besitos de mapache potihólico 🙂