Fidelidad

Hola, potihólicas y potihólicos:
Hoy me gustaría preguntaros si os consideráis consumidores fieles, pues veo cosas en muchos blogs de belleza que me descolocan. Como siempre, la primera en mojarse seré yo contestando a la pregunta planteada. Sí, soy muy fiel a los productos que me van muy bien, bastante fiel a los que me gustan aunque me permita alguna infidelidades y completamente infiel a los que ni fú ni fá. Si vamos al mundo de los perfumes, siempre está mi gran amor y una serie de amantes favoritos. Después, para diario, coqueteo con unos cuantos «yogurines» de menos intensidad. Y en cuanto a los esmaltes de uñas, corramos un tupido velo porque reconozco que lo mío no es normal.

El caso es que siendo una consumidora bastante fiel no deja de sorprenderme leer que algo es lo mejor que alguien ha probado en su vida, pero al cabo de dos meses lo mejor es lo mismo pero de otra marca. Cuando comenzamos a invertir en cosméticos o en maquillaje hay temporadas que ocurre eso, una prueba algo mejor a lo que está habituada y cree haber encontrado la panacea, luego tiene ocasión de probar otra cosa y se da cuenta de que estaba equivocada, y eso lleva a perseguir la excelencia en algunos casos.
 Pero cuando una ya tiene un bagaje, como nos sucede a la mayoría de las blogueras y blogueros de esta temática relacionada con la estética y el cuidado de la piel y el cabello, se me antoja poco fiable el criterio de alguien muy veleta. Creo que todos sabemos más o menos qué podemos esperar de una marca low cost, de una de gama media y de una de alta gama. Pero mi pregunta es, si tan bien te va ese producto ¿ por qué lo cambias ?
 En mi caso pruebo muchos productos para el cuidado de la piel atópica y sensible, pero siempre mantengo mis preferidos. Y en muchas ocasiones el tener que testear tanto se debe a que han retirado del mercado justo ése que me iba tan bien, a que me cueste encontrar puntos de venta o a que pienso que un producto que se comercialice en mi país puede ofrecerme lo mismo que el que estoy usando y pidiendo fuera de la Comunidad Europea, con el problema que supone por los portes y el miedo a las aduanas.
 En otras ocasiones surgen nuevas necesidades, cuando uno ya ha controlado, pongamos, la piel mixta entonces quiere mejorar la luminosidad. Somos así y me incluyo, pero sigo sin entender esos flechazos mensuales.
 En el tema del maquillaje también soy fiel, salvo con los esmaltes, pero ya me callo la boquita porque entiendo que casi todas las que disfrutamos maquillándonos tenemos más de lo que necesitamos, porque nos gusta tener todos los colores del mundo mundial en sombras de ojos para hacer el look que nos de la gana, aunque luego igual nos siente como una patada. Somos débiles, caprichosas, y las empresas lo saben y lo aprovechan. Si no, ¿ a qué vienen tantas ELs ? Es por la inmediatez de «o me lo llevo ahora o no lo tendré nunca, volará, se agotará, arrrrggg». Que conste que con las ELs me controlo bastante bien, pero he sufrido ese remolino de pensamientos en alguna ocasión, como muchas de vosotras.
 Y como me consta que quienes aguantáis mis tostones en este blog tenéis un perfil de consumidor en general más exigente que la media, me muero de curiosidad por saber hasta qué punto sois fieles o no a vuestros cosméticos, productos de colorido y del cuidado capilar preferidos. ¿ Nos lo vais a contar ?
 Besitos de mapache potihólico y bastante fiel, aunque a veces eche una cana al aire 🙂
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