TALASSO exfoliante corporal, de Bottega Verde

La talasoterapia o tratamiento aprovechando las virtudes del mar y lo que le rodea está de moda. Hay balnearios a pie de playa basados en eso, y ahora comienzan a ofrecernos productos con ingredientes que ya se usaban antes, como la arena para exfoliar, pero presentados bajo el término talaso.Uno de ellos es el exfoliante de Bottega Verde que probé, como casi siempre, de mano de los formatos promocionales.

El producto viene muy bien presentado, en caja de base circular con tapa de rosca, y luego con una tapa protectora en el interior.El aspecto del producto ya no es tan agradable como el envase. Parece una amalgama tipo cemento húmedo más que otra cosa, porque lleva importantes cantidades de minerales como sílice y alúmina. Por tanto no es el típico exfoliante de base jabonosa y eso nos choca, al menos a muchas fanáticas de los exfoliantes corporales.

Se aplica sobre el cuerpo con la piel húmeda y se da masaje con las manos o con un guante de crin, una banda exfoliante, etc. Hasta ahí como siempre. Al usarlo, emplead poca cantidad porque cunde bastante, y aconsejo no emplearlo con la piel muy humedecida sino más bien seca. Al usarlo veréis los puntos oscuros de arena que raspan mucho si se da un masaje vigoroso. A mí me encantan los exfoliantes corporales fuertes, pero para zonas delicadas sirve también dando el masaje suavecito.

El producto se aclara muy bien con agua, algo de agradecer porque al usarlo por primera vez uno se pregunta cómo va a quitarse ese «cemento». Pero una es maniática, y me da la impresión de no quedar limpia, por lo que tras aclararlo me repaso las zonas exfoliadas con un poco de gel de ducha convencional. Manías, que son muy malas de quitar.El resultado es una piel no sólo libre de células muertas sino muy suave, por la acción de algunos de sus ingredientes.

El precio del producto sin oferta es de 18 ó 19 eurazos, pero el tamaño promocional cuesta 1.49 euros y trae 50 ml que cunden bastante.Si ignoramos el precio, lo recomiendo a todo el mundo.

Besitos de mapache potiholico 🙂