Gustos maleables

 

 Los deseos y preferencias de la mayoría de la gente se esculpen con marketing. Entrada de reflexión.

Buenas:

Me encuentro regular y no viene el sueño, luego voy a escribir del tirón una de mis entradas de desahogo. Va a tratar sobre mi punto de vista sobre lo maleable que es la opinión de la gente, y en concreto en temas de belleza, etiqueta y tendencia.

 Se veía venir.

Vamos a ir de menos a más en orden cronológico, el caso es que siempre se veía venir.

 Cejas anchas y frondosas.

La primera «tomadura de pelo» está en las cejas. Primero se supone que debían llevarse con formas a veces imposibles ( algunas compañeras de facultad llevaban cejas que acababan antes que el rabillo del ojo ) y después muy finas, prácticamente inexistentes.



La finalidad de quienes deciden las modas era repetir lo que les sucedió a las jovencitas de los años 60, quienes estropearon sus cejas por una depilación excesiva. Hoy en día todo sucede más rápido y aquí nos vemos, pagando dinerales por cosméticos no exentos de efectos secundarios que prometen repoblar calvas en esta zona del rostro, y acumulando mil y un productos para fingir un mayor grosor. Gastando dinero antes y después por adaptarse a un canon estético.

Siempre he sido partidaria de las cejas naturales, y desde que comencé a maquillarme fui consciente por ver a mi madre de lo mucho que puede hacer por el acabado de un maquillaje el cuidar las cejas, realzarlas de manera discreta o intentar disimular algún posible estropicio. Y sí, me quito pelos que salen fuera del arco, lo hacía y lo seguiré haciendo.

Lo que me choca es el paso en unos cuatro años, cuando comenzaron a  despuntar modelos femeninas de cejas espesas ( y muchas bien bonitas ) de que el no llevar unas cejas ultrafinas fuera considerado casi una falta de higiene a que ahora veo cejas MASCULINAS. Sí, las cejas muy anchas, pobladas y oscuras son un rasgo asociado a la producción de testosterona. Cada cual que lleve sus cejas como le guste, mi sorpresa está en quienes antes defendían a muerte un estilo y ahora van como locas a lo opuesto.

 Las chicas curvies ( usado como eufemismo ).

Aquí no me voy a mojar porque el tema da para mucho, pero sabed que tras ciertas publicaciones pro-obesidad hay una lucrativa campaña de marketing que se centra en un sector de la población cada vez más abundante e inexplorado. ¿ Por qué la ropa de tallas grandes es mucho más cara que la de tallas hasta la 44 ? No sólo es porque necesiten más materia prima, es por el ansia de poseer el producto del consumidor final.

Fijaos que muy pocas empresas apuestan por ofrecer un tallaje que vaya desde el más menudo hasta el más holgado manteniendo unos precios iguales para todas las tallas. De hacerlo, sacan dos líneas, no venden el mismo modelo en cualquier talla y eso es porque están creando identidades o bandos.

 El vello púbico y el de las axilas.

Algo natural como la vida misma, llegó a ser considerado otra vez como una falta de higiene, al menos en mujeres. El vello no repele ni el agua ni el jabón y soy la primera en reconocer tener mis traumas peludos.

En e 2004 o el 2005 le comentaba a una amiga que el abaratamiento de la depilación láser definitiva iba a venir seguido de la venta de injertos capilares en las mismas zonas, y ella me lo negaba incrédula. Pues a los injertos no hemos llegado, pero sí a as axilas peludas y a las pelucas para el pubis femenino. A, ver, que me entere yo ¿ pagas por depilarte y después te compras una peluca para varias de «estilo» ? Sólo puedo reírme y esperar a los injertos para gritarle a esa amiga «TE LO DIJE».

Por otro lado, en cuestiones del pelo de las zonas con glándulas apocrinas la industria del porno tiene demasiado peso.

 Y lo que está viniendo…

Gluteos inconmesurables.

 En este caso puede no haber una campaña de marketing agresiva tras este cambio de tendencia, dado que los cánones relativos al índice de masa corporal estéticamente deseable varían con los años y suelen ir en contra de lo habitual. En tiempos de carencias, gusta lo opulento, y en tiempos de bonanza económica ya sabemos lo que demanda la sociedad.

Pero hay quien no da puntada sin hilo y ha sabido sacar tajada a la nueva tendencia de los gluteos enormes. Hacer desear que esos panderos poderosos luzcan en cuerpos delgados, de cintura estrecha. Al igual que hicieron con los pechos imposibles para un cuerpo con un bajo porcentaje de grasa corporal ( el tamaño de dos balones de reglamento en un cuerpo menudo no es habitual ), ahora nos endosan las prótesis de silicona para los glúteos ( ya existían antes, ojo ) y, para las menos osadas o pudientes, las braguitas acolchadas. Debe ser un poema para un hombre ver desvestirse a algunas mujeres: fuera push up, fuera glúteos de gel, fuera pestañas postizas y adiós al maquillaje. «¿ Quién eres tú y qué has hecho con la que me ligué anoche ?» Algunos amigos me tienen contado historias en esta línea y yo me muero de risa, me río de ellos por la carita con que se quedan.

¿ Qué será lo siguiente ? 

Estoy por apostar que los próximos en caer serán los hombres, a los que ya les han endosado en llevar barba sí o sí. Me los imagino con corsets para afinar la cintura o con prótesis mamarias para simular más pectorales ( de nuevo, ya existen ), lo que sea con tal de vender. Y cuando la población esté más o menos uniforme, el revival de lo natural.

Besitos de mapache.