Septiembre y enero son los meses de los buenos propósitos. La rutina beauty no es una excepción.
Detesto el otoño, o mejor dicho, el fin del verano. El motivo de mi rechazo a este cambio de estación desde la más tierna infancia obedece a causas biológicas. Reconozco que el otoño tiene colores bonitos, que puede resultar encantador, pero cuando te llueven mil problemas con su llegada pues no te cae bien. Y no hablemos de lo que suponía la vuelta a las clases, en la universidad justo tras acabar los exámenes de septiembre, esperando que salieran las actas para poder formalizar la matrícula. Odioso, no me vais a convencer de lo contrario.
De todas formas quien siempre achacó más el final del verano fue mi piel. Cuando los días de acortan no hay año que me libre de un ataque de caspa, seca en mi caso. El cuero cabelludo se irrita, pica y se vuelve loco. Casi tanto como mi piel, porque la dermatitis atópica se dispara y como entre en contacto con las sustancias que me producen dermatitis de contacto, que también padezco de varias, los brotes son aún más espectaculares. Por todo esto, antes de terminar el verano
hago buen acopio de mis productos calmantes, pero también rescato los anticaspa, como Sin Dejar Rastro, el aceite de árbol de té, los suplementos de omega 3 ( porque no consumo pescado azul mínimo tres veces por semana, porque en casa hay a quien no le gusta ) y las plantas medicinales de acción antiinflamatoria, en especial té verde y jengibre. Sí, todo el año consumo estas dos infusiones, pero al comenzar a enfriar las noches tomo aún más para intentar suavizar el efecto “mi sistema inmunológico se aburre y me ataca”. Además no es extraño que pille la gripe en septiembre u octubre, eso sí, la suelo pasar en pie y sin fármaco alguno.
Voy a hacer un recopilatorio de productos que voy a rescatar muy pronto así como de algunos para probar.
Volveré a nutrir las zonas secas e irritables del rostro con el serum facial sólido de Lush Full of Grace, pues lo primero es calmar la piel.
En cuanto a la limpieza del cutis, retomo el hábito de las limpiadoras no jabonosas a base de almendra molida, por su acción exfoliante muy suave, para más adelante combatir el tono opaco que suele presentar mi piel cuando el frío de ha instaurado.
Otros años usaba serums con alto contenido en vitamina C, o incluso perlas de Auxina para una cura intensiva, o si no cosmética enriquecida con aceite de pepita de frambuesa o de arándanos ( mirtilos, blueberries ). Pero este verano aproveché para concederme el aceite de semilla de frambuesa puro, y está esperando que pase la fase inflamatoria preotoñal para comenzar a ser testado. Quienes lo han probado, solo o como ingrediente activo en alguna mezcla, pero siempre concentrado, aseguran que es una maravilla que aporta luminosidad y suavidad a la piel como pocos aceites.
El producto que sí he probado por el verano ha sido un oleato de manzanilla obtenido por maceración en aceite de soja. Antiinflamatorio natural, con propiedades calmantes del ánimo por inhalación, me resultaba demasiado nutritivo en plena ola de calor, por lo que lo reservo. Los meses fríos invitan a los aceites más densos y viscosos, además al de soja le tenía especial ganas porque como principio activo me va bien. No opté por el aceite esencial de manzanilla romana o de camomila azul, que no son exactamente iguales, por su precio, muy elevado. El uso de infusiones de camomila o hidrolatos auténticos de esta planta medicinal a mi se me queda corto.
MuLondon siempre me acompaña, y este año compite y se complementa con el bálsamo calmante de Fontesanta. Otro producto que me gustaría reponer el serum Dynamiser de Pranarôm ( EDICION: ya no lo fabrican ¿ por quéeeeeeeeeee ? ), pero me parece que se va a esperar a otra ocasión porque este año el capricho ha sido el aceite de pepita de frambuesa. Dynamiser era estupendo para revitalizar el rostro cuando ya se había instaurado el frío y la humedad pero la cosmética completamente natural se enrancia y estropea antes que la comercial y no se pueden tener mil y un productos abiertos. En especial, me refiero a productos cuyo envase dura varios meses, como es el caso de los serums de Pranarôm, que han sido creados exclusivamente para el rostro. Los aceites vegetales más comunes como pueden ser el de almendras dulces, o incluso el propio aceite de avellana, los acabo sin problemas porque lo uso también en el cuerpo.
Tónico: ¿ Qué tónico usar en otoño ? Pues yo sigo con hidrolatos, y en general con mis preferidos que son lavanda y romero. Reconozco que hay opciones más específicas para estos meses, si bien al reforzar el tratamiento de la piel el tónico pasa a ser algo secundario, al fin y al cabo es casi exclusivamente agua. Procuro no usar aguas micelares en esta época del año, porque la mayoría me resultan un poco más fuertes que mis limpiadores habituales. No tiene mucho sentido, pero a mi me van mejor mis habituales. Además el agua micelar no me parece que desmaquille bien los ojos, prefiero las leches limpiadoras ecológicas o, incluso, bifásicos o aceites completamente naturales.
Siempre hay una excepción y mi relación con el otoño se volvió menos desesperante al comenzar a maquillarme. Cuando las hojas de muchos árboles se visten de dorado y de rojo, los labios y las uñas vuelven a disfrazarse de frutos del bosque: frambuesas, cerezas, algunos años atrevidos morados y, en ocasiones, mi cuasifetiche el rojo sangre. Uso labiales rojos todo el año, aunque reconozco que verlos en la mayoría de los stands y tener tanto donde escoger sí me alegra el ánimo potihólico. Las propuesta de maquillaje de ojos las sigo sólo si me agradan, y siempre rescato los tonos borgoña, para usar con mucha mesura sobre bases plateadas o doradas discretas, con un buen degradado para no parecer un alma en pena.
Cuando no me decanto por los looks más dramáticos, recurro a otro clásico de mapache potihólico en otoño: el efecto piel de porcelana. Una base de un tono más claro que mi color natural, siempre de cobertura ligera, combinada con sombras muy suaves ( blanco nacarado, rosa bebé, gris perla ) y un toque de blush similar a mi rubor natural, un poco más rosado. En los labios, un labial frambuesa o un gloss semicubriente. En resumen, recupero mi base Colour Stay para pieles normales a secas de Revlon en el tono más claro ( mi tono habitual es el 250 ).
Todo esto, contado de golpe y sin anestesia, parece un descontrol consumista. Por suerte pocos son los productos que debo comprar, salvo aquellos que se hayan gastado por completo. Cuando sé que voy a estar unos meses sin usar un cosmético, en especial un aceite, lo guardo con mucho mimo y cuidado al abrigo de la luz y de fuentes de calor. Si es un producto delicado, procuro acabarlo antes de terminar su periodo del año en que le doy más uso, pero si no lo consigo, vigilo un par de veces al mes que no experimente cambio alguno. Eso es lo que ha pasado con el serum Full of Grace. El champú Sin Dejar Rastro sí será nuevo porque lo acabé esta primavera. Pero es de un pedido hecho en invierno, el pedido anual, y ha estado guardado incluso con el papel.
No soy una persona de hacer listas de propósitos porque considero que si deseas o necesitas hacer algo, lo mejor es empezar lo antes posible, o si fuera más complicado, esperar a un momento favorable. En mi caso, la vuelta al cole potihólico se debe a intentar minimizar el desastre, aunque haya alguna parte de maquillaje que ya se debe a puro coqueteo o vicio potinguero. ¿ Vosotros hacéis listas de productos para el reentré ? Me imagino que sí y me pregunto quiénes lo hacen por casos como el mío y quién decide pasara cuidarse más o compensar los excesos del verano.
Besitos de mapache potihólico precavido 😉
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1 2 3 Siguiente »Siempre hay conflicto cuando se acaba el verano, a mí me pasa igual, sobre todo ahora que empiezo la universidad, hace que odie un poco más la vuelta a la rutina.
Por cierto, gracias por los consejos.
Un beso
MMEUC
Ya mismo empezamos con los brotes... De hecho, Ángela tiene ya la piel más seca que de costumbre en la parte baja de la espalda. Yo en invierbo, para el cuerpo solo utilizo aceites y este año voy con el de sésamo. También estoy buscando un serum de vitamina C para las noches del verano
Y eso será todo por mi parte, ya que tengo cosas pendientes de abrir o terminar.
Por cierto, he probado la crema de caléndula de Iherb (la metí al carro para complementar) y esas zonas del cuerpo de la niña que te cuento va respondiendo estupendamente.
Ahhhh de regalo o capricho del otoño, me parece a mi que la crema de chocolate blanco si que caerá :)
Bueno entiendo tus razones pero no hay nada como darle la mejor cara a las situaciones que se puedan presentar, Ánimo :)
aii la vuelta a la rutina... vuelta al trabajo, colegia, instituto, universidad...
Lo echaba de menos la verdad!
Todo con alegría y positividad!
Besos!
Nos leemos :)
¡Ohhhh ya veo porque no te gusta el otoño, te agarra todo de golpe!
En mi caso no es tan así, aunque no soy fan que digamos del otoño ni del frió.
Mi problema es que soy muuuy friolenta, y siempre voy abrigada a todos lados :(
¡Gracias por la recomendación de los productos, los tendré en cuenta!
Besos
Que lástima que no te guste el otoño aunque son entendibles las razones. Yo lo amo, es mi estación preferida y ahora estamos entrando en la primavera, un bajón :(
Un beso
Hahaha pues a mi me encanta, es cierto que marca el regreso o inicio de muchas cosas pero me gusta pensar que es para que este mas cera Navidad jojojo... si, soy una cursi. jajaja aunque entiendo tus razones también, no me malinterpretes. Bueno, me encantó conocerte. Un beso enorme.
Viri Villarreal | ❤
Es muy duro terminar el verano
A mi me pasa parecido, yo tengo la piel muy sensible y aunque me encanta probar productos siempre tengo el miedo a que me puedan dar alguna reacción... Pero bueno, hay que ver el lado bueno de las cosas y, aunque esta vuelta a la rutina te trae tantos problemas... también tienes bien controlado como minimizarlos así que ¡a por ellos! :)
Un beso!
Complicado... interesante tu articulo!