Los peines de mi vida

Peines y cepillos para cabello largo y fino. Tangle Teezer. Cepillo de cerda natural.

 Hola potihólicas:

 No, no me he vuelto loca, al menos no más que ayer. En este post, donde apenas habrá imágenes ya veréis por qué, voy a hablaros de los peines y cepillos que más me han gustado en la vida.

 Dos son los motivos para esta entrada: por un lado, llevaba tiempo con ganas de encontrar un buen peine para mi cabello, y por otro, al decidirme a comprar el Tangle Teezer pensaba hacer un review, y me ha parecido más completo de esta manera.

 Para ponernos en situación, de niña era más bien rubia, hasta pasada la adolescencia, y llevo más de media vida con melena extralarge. Pese a que hará como tres años el cabello se me oscureció mucho de golpe ( ahora soy casi morena, al menos en raíces y medios ), mi cabello sigue teniendo el grosor típico de las rubias españolas: es finito, con problemas de sequedad por su longitud y por tener el cuero cabelludo demasiado seco, y además lo tengo levemente ondulado. Cuando llevo el pelo liso por completo, se me enreda menos. Y para terminar de rematar la faena, al tener que llevar en ocasiones collarín, se me hacen unos nudos en la nuca dignos de entrar en el libro Guiness de los records.

 Antes de desarrolar no sabía lo que era la anemia de hierro, y tenía tanto pelo como mi madre, es decir, más del doble de lo que tiene una persona con mucho pelo ( suerte que el mío es fino o parecería a Tina Turner ). Cuando una tiene menorragia, nadie la libra de periodos de anemia ferropénica y entre eso y las roturas por peines inadecuados, tengo como la mitad ( aún así, paso por tener mucho pelo ). Y ya pasemos a recordar los mejores peines que han tocado mi cabello, por orden cronológico:

 – De niña usaba un cepillo que era de mi madre en la adolescencia. Con mango de madera y púas abundantes pero sin bolita al final, permitía deshacer nudos pequeños y medianos sin grandes tirones, pues las púas eran flexibles como para no arrancarte el cabello de cuajo, pero a la vez firmes como para no pasar acariciando los enredos. En la forma no, pero en la textura se me parece muchísimo al Tangle Teezer. El cepillo pasó a mejor vida cuando tenía unos 19 años, por acercarle demasiado el secador al hacerle brushing y curvarse todas las púas.

– También de niña llegó a mis manos un cepillo de cerdas naturales, de nuevo con base de madera, que era ¡ de mi abuela ! cuando tenía 15 años. Por aquella época mi abuela, de rasgos celtas, lucía una larga coleta que cepillaba todas las noches 100 veces antes de acostarse, con el cepillo aquel. Mi madre me dijo que eran cerdas de jabalí, aunque yo creo que eran demasiado suaves. Este cepillo no desenredaba el cabello, pero al usarlo tras el cepillado con el anterior le daba muchísimo brillo y suavidad. Se perdió hace unos años, mucho me temo que se fuera a la basura al cambiar los muebles de la habitación, o que se me olvidara en algún hotel en vacaciones. Nunca he visto otro producto ni parecido.

 – Con la defunción del cepillo que era de mi madre, pasé a usar otro que también fue suyo años más tarde. Se trataba de púas rígidas de plástico de Avon, especialmente concebido para cabello muy largo y liso. Me lo acabé cargando con los años…

 – Y en una ocasión me enseñaron unos peines y cepillos de Clinique, pero su precio me pareció excesivo, unos 15 euros hará 10 años. El caso es que yo iba a comprar mis productos habituales, y con el neceser de minitallas venía un cepillito para bolso. Me pesó no haber comprado el tamaño grande, al ver que pasan los años y sigue intacto. Lástima que sea tan chiquito, lo suelo llevar en la mochila a rehabilitación, aunque lo usé en casa bastante tiempo.

 – Y llegó el famoso Tangle Teezer. Lo pedí con mucho miedo, pensando en hacer vudú a las blogueras que hablaban maravillas de él si no nos iba bien ni a mí ni a mi perro. Porque esa es otra, a mi perro le he comprado hasta cepillos de 17 eurazos, y el señorito no se quiere peinar, otros los rompe, y al final sólo me deja acercarle un peine si antes ha sido mío ( y lo mismo con la colonia, aquí una testadora de colonia canina ).

 El Tangle Teezer tiene dos tandas de púas de diferente longitud, con una flexibilidad similar al primer cepillo de este post. Pasa por entre los nudos no demasiado apretados, y se salta los imposibles, por eso no tira pero desenreda EN SECO bastante bien. Las instrucciones ya advierten que no puede usarse cerca de fuentes de calor como secadores o rizadores…¡Cuánto hubiera agradecido ese consejo hace años!

Lo más sorprendente del Tangle Teezer es que combate el encrespamiento, dejando el cabello suave pero a la vez un poco disciplinado. Por ello, su precio se puede amortizar en productos para usar entre lavadas si tenéis un cabello similar al mío. Yo lo uso separando la melena en varios mechones gruesos, y cepillando de raíz a puntas, colocando la mano como tope, de manera que el cabello pase por las púas del Tangle Teezer, salvo si hay un nudo muy apretado. Me encanta que peine las puntas sin romperlas, y eso se nota en los pelos que quedan sueltos tras peinarme, muy pocos, y en que luego puedo pasar los dedos por el cabello sin encontrarme topes. Eso sí, los nudos que me produce el collarín en la nuca son tarea imposible para este invento y para casi cualquier peine. No me queda otra que recebar el nudo en suavizante sin aclarado y sufrir…Pero vosotras, espero, no usaréis collarín a menudo.

El Tangle Teezer tiene dos tandas de púas de diferente longitud, con una flexibilidad similar al primer cepillo de este post. Pasa por entre los nudos no demasiado apretados, y se salta los imposibles, por eso no tira pero desenreda EN SECO bastante bien. Las instrucciones ya advierten que el cepillo Tangle Teezer no puede usarse cerca de fuentes de calor como secadores o rizadores…¡Cuánto hubiera agradecido ese consejo hace años! Lo más sorprendente del Tangle Teezer es que combate el encrespamiento, dejando el cabello suave pero a la vez un poco disciplinado. Por ello, su precio se puede amortizar en productos para usar entre lavadas si tenéis un cabello similar al mío.

 Yo lo uso separando la melena en varios mechones gruesos, y cepillando de raíz a puntas, colocando la mano como tope, de manera que el cabello pase por las púas del Tangle Teezer, salvo si hay un nudo muy apretado. Me encanta que peine las puntas sin romperlas, y eso se nota en los pelos que quedan sueltos tras peinarme, muy pocos, y en que luego puedo pasar los dedos por el cabello sin encontrarme topes. Eso sí, los nudos que me produce el collarín en la nuca son tarea imposible para este invento y para casi cualquier peine. No me queda otra que recebar el nudo en suavizante sin aclarado y sufrir…Pero vosotras, espero, no usaréis collarín a menudo.

Este es el mío, el morado.

Para terminar, un apunte: si tenéis el cabello corto, no necesitáis el producto salvo que hayáis castigado mucho el pelo con tintes y/o calor. Y si tenéis el cabello muy grueso y rizado, dudo mucho que el Tangle Teezer os sirva, es un producto ideal para cabello fino, de longitud media a extralarga. ¿ Alguna se anima a hablar de los peines de su vida ?, ¿ alguien sabe dónde venden cepillos de cerdas naturales capaces de dejar el cabello deslumbrante, como aquel de mi abuela ?

 Besitos de mapache potihólico 🙂

Imágenes: http://www.tangleteezer.com